lunes, 3 de diciembre de 2018

¿Qué es la espiritualidad?

Es un tema que en los últimos años ha cobrado auge en la búsqueda de algo más allá de lo que perciben nuestros sentidos. Pero, en esa búsqueda muchos nos hemos confundido siguiendo nuestros impulsos y hemos arrastrado a otros en nuestra confusión.
Para mí la espiritualidad es la conexión entre cuerpo, mente y emociones; es decir, para acceder y conocer nuestro alma – espíritu (ese es otro tema) es a través de la alineación de estos tres. Esto suena muy fácil pero daremos unos ejemplos de por qué no es tan sencillo como parece.
Comencemos con una forma de espiritualidad que es practicada en mayor parte en nuestros días. Hay quienes se sienten espirituales por hacer ciertas prácticas, meditaciones, mantras, llaves, frases, rituales o por ver, sentir, escuchar, espíritus. ¿Por qué considero que esto no es espiritualidad o más bien, no es suficiente para ser espiritual? Porque algunas personas practican todo esto sin conectar mente, cuerpo, emociones. Por ejemplo, tomemos a la persona que reza una oración diariamente para conectarse con algo superior, llámese Dios, fuente, ángeles, etc. Si esta persona no conecta con lo que verdaderamente piensa en el momento de la oración y lo que siente, su cuerpo está desconectado de los otros dos; su cuerpo está produciendo un lenguaje que no expresa realmente lo que piensa y siente. Por ejemplo, su cuerpo está repitiendo gracias, perdón, te amo cuando su mente está diciendo quiero dejar a mi marido que me golpea porque en sus emociones existe  miedo de ser asesinada por el mismo. Otro ejemplo, cómo puedo repetir frases que digan “soy abundante” (cuando usamos el habla usamos el cuerpo) cuando en el fondo hay una emoción de enorme de miedo al desamparo porque en la mente existe la creencia de que el dinero no abunda tan fácilmente y ya sé que en esta receta se dice que precisamente para eso hay que repetir este tipo de frases, pero, si no sabes que esta emoción de carencia proviene del inconsciente (mente) en el recuerdo de que tus papás te quitaron tu juguete favorito para castigarte, de nada te va a servir repetir soy abundante cuando en realidad lo que hay que repetir es darse cuenta de que estoy seguro donde me encuentro ahora porque eso ya quedó en el pasado.
Podría dar más y más ejemplos pero sería un post muy largo y tal vez tedioso así que lo dejaré hasta aquí; además, aunado a esta conexión de mente, cuerpo, emociones le acompañan a mi juicio, las decisiones que tomamos, la responsabilidad de las mismas y el sostenimiento de los impulsos, pero de eso hablaré en otros post. Me gustaría que me dejarán sus comentarios y opiniones respecto al tema. Un saludo y abrazo a todos.

lunes, 12 de noviembre de 2018

redes sociales y su influencia en la vida cotidiana


Hoy en día es muy común pasar el día dentro de las redes sociales y socializar dentro de las mismas. Interactuamos con otros usuarios por medio de publicaciones y servicios de mensajería dentro de las mismas, lo que fue una solución para reencuentro y contacto de amistades o familiares alejados por el tiempo y y la distancia, ahora se ha convertido en un punto de referencia para crear este tipo de relaciones.
¿Hasta qué punto la única forma de relacionarnos con otros lo hacemos a través de este medio?
Estas redes se han convertido en una zona de confort en la que algunos usuarios ya no tienen que lidiar con su miedo al rechazo, ¿cómo así?
Si, miedo a ser rechazado si se interactúa con otro ser humano frente a frente, miedo a ser rechazado si no se consigue la dosis diarias de "me gusta" a las fotos y publicaciones, miedo a ser rechazado si el otro no me contesta.
Las redes han influido en reducir la tolerancia al rechazo y a otras tantas emociones que surgen con el día a día. Está en la naturaleza del ser humano el apego a las experiencias placenteras y el rechazo a las que no lo son tanto. Las redes han venido a cubrir esa necesidad innata y hacen que se olvide que la experiencia humana no es así, la vida está llena de altibajos placenteros y no placenteros y al final sólo queda el aprender cómo seguir en nuestro centro y equilibrio sin dejarnos llevar por una u otra experiencia. Nos invito a reflexionar, ¿qué tanto buscamos de estas experiencias placenteras al subir o contestar una publicación? ¿qué tanta tolerancia tenemos a ser rechazados? Gracias por leerme. Namasté.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

La iluminación en Redes Sociales

En los últimos años, el uso de las redes sociales como facebook e instagram entre otros, ha crecido de manera impresionante; hoy en día es muy raro encontrar a alguien que no haga uso de éstas. Los mensajes que se logran encontrar van desde chistes, tests, noticias y, lo que concierne a esta entrada, mensajes positivos, optimistas y de iluminación. 
Estos mensajes van desde los más sencillos como un "demos gracias a Dios por un nuevo día", reflexiones y consejos sobre cómo vivir mejor. Algunos de ellos nos dan el aliento que necesitamos para seguir adelante, para consolarnos, para calmarnos y reflexionar, para orientarnos.
Pero, ¿cuánto de estos mensajes que leemos, incluso, que compartimos, llevamos a la realidad de nuestra vida diaria?
Me declaro culpable en ser una de las primeras a la que les pasaba esto. Nos gusta un mensaje, lo leemos y nos causa una impresión placentera, lo compartimos y nos olvidamos completamente de él y seguimos con nuestros hábitos de siempre, aquéllos que harán que repitamos sin cesar las experiencias agradables o dolorosas según sea el caso, pero de eso hablaré en otra entrada. A lo que voy es que en realidad no reflexionamos la profundidad de las palabras ni cómo se llevarán a la práctica en la vida diaria, que no nos detenemos a pensar que, para llevar a cabo muchos de esos mensajes que compartimos o leemos, implica un cambio en nuestros hábitos y costumbres, un cambio  en nuestra forma de pensar y ver el mundo, un cambio en nuestra forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.
Hace poco leía un mensaje en instagram de una practicante-instructora inicial de yoga que decía "tu proceso no tiene que ser ruidoso, público, ni hermoso... esa magia sucede dentro", con lo cual estoy totalmente de acuerdo, pero no hablaré de la profundidad de la frase, sino del tema de hoy, la no-conexión entre mensaje y realidad. Y en este ejemplo, la instructora acompaña esta frase con una foto en una postura de yoga, obviamente la más hermosa  (lo sé porque la conozco y sé que esa es la que le gusta y sabe que mejor le sale, ¿no decía la frase que tu proceso no necesita ser el más hermoso?) en una red que tiene un gran alcance en público (¿tu proceso no tiene que ser público decía la frase?) y todavía agrega esta frase por si no habías observado bien la postura, (¿tu proceso no tiene que ser ruidoso?)
Sigamos un poco al hilo la frase que dice, "la magia sucede dentro", mi propuesta es: antes de compartir aquello que leemos que nos gusta, quedémonos con esas frases hermosas en nuestro interior y busquemos la forma en la que se llevarían a la práctica en nuestra vida diaria, en que acciones, hábitos, pensamientos podrían ayudarnos, una a la vez para sentir cómo nos funciona, cómo nos cambia o no la vida, cómo se siente eso nuevo que acabamos de leer. Es bonito sentir un impulso agradable en nuestro interior al leer estas frases, pero es más bonito poder conservarlo el resto de nuestras vidas. Namasté.