En los últimos años, el uso de las redes sociales como facebook e instagram entre otros, ha crecido de manera impresionante; hoy en día es muy raro encontrar a alguien que no haga uso de éstas. Los mensajes que se logran encontrar van desde chistes, tests, noticias y, lo que concierne a esta entrada, mensajes positivos, optimistas y de iluminación.
Estos mensajes van desde los más sencillos como un "demos gracias a Dios por un nuevo día", reflexiones y consejos sobre cómo vivir mejor. Algunos de ellos nos dan el aliento que necesitamos para seguir adelante, para consolarnos, para calmarnos y reflexionar, para orientarnos.
Pero, ¿cuánto de estos mensajes que leemos, incluso, que compartimos, llevamos a la realidad de nuestra vida diaria?
Me declaro culpable en ser una de las primeras a la que les pasaba esto. Nos gusta un mensaje, lo leemos y nos causa una impresión placentera, lo compartimos y nos olvidamos completamente de él y seguimos con nuestros hábitos de siempre, aquéllos que harán que repitamos sin cesar las experiencias agradables o dolorosas según sea el caso, pero de eso hablaré en otra entrada. A lo que voy es que en realidad no reflexionamos la profundidad de las palabras ni cómo se llevarán a la práctica en la vida diaria, que no nos detenemos a pensar que, para llevar a cabo muchos de esos mensajes que compartimos o leemos, implica un cambio en nuestros hábitos y costumbres, un cambio en nuestra forma de pensar y ver el mundo, un cambio en nuestra forma de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.
Hace poco leía un mensaje en instagram de una practicante-instructora inicial de yoga que decía "tu proceso no tiene que ser ruidoso, público, ni hermoso... esa magia sucede dentro", con lo cual estoy totalmente de acuerdo, pero no hablaré de la profundidad de la frase, sino del tema de hoy, la no-conexión entre mensaje y realidad. Y en este ejemplo, la instructora acompaña esta frase con una foto en una postura de yoga, obviamente la más hermosa (lo sé porque la conozco y sé que esa es la que le gusta y sabe que mejor le sale, ¿no decía la frase que tu proceso no necesita ser el más hermoso?) en una red que tiene un gran alcance en público (¿tu proceso no tiene que ser público decía la frase?) y todavía agrega esta frase por si no habías observado bien la postura, (¿tu proceso no tiene que ser ruidoso?)
Sigamos un poco al hilo la frase que dice, "la magia sucede dentro", mi propuesta es: antes de compartir aquello que leemos que nos gusta, quedémonos con esas frases hermosas en nuestro interior y busquemos la forma en la que se llevarían a la práctica en nuestra vida diaria, en que acciones, hábitos, pensamientos podrían ayudarnos, una a la vez para sentir cómo nos funciona, cómo nos cambia o no la vida, cómo se siente eso nuevo que acabamos de leer. Es bonito sentir un impulso agradable en nuestro interior al leer estas frases, pero es más bonito poder conservarlo el resto de nuestras vidas. Namasté.

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