martes, 11 de noviembre de 2008

Meditación por Osho


Hoy, la meditación es más necesa­ria que nunca. La meditación es tan necesaria que es casi una cuestión de vida o muerte. En el pasado, era un lujo: poca gente (un Buda, un Mahavira, un Krishna) se interesaba en ella. Ahora, el cambio es tan tremen­damente rápido, tiene una velocidad tal, que hasta los más inteligentes se sienten incapaces de adaptarse a él. Cada día, la vida es diferente, y tene­mos que volver a aprender. Ahora, no se puede dejar de aprender; el proceso de aprendizaje dura toda la vida. Hasta el momento mismo de morir, hay que seguir aprendiendo, pues es la única forma de mantener la cordura, evitando la neurosis. Y la presión es grande: cua­renta veces más grande. ¿Cómo aflojar esta presión? Es ne­cesario entrar deliberadamente en momentos de meditación. Si una per­sona no medita al menos una hora por día, su neurosis no será accidental, si­no generada por ella misma.
Durante una hora, quien practique la meditación debe desaparecer del mundo y meterse en su propio ser. Durante una hora, debe estar tan ais­lado que nada llegue a él: ni un re­cuerdo, ni un pensamiento, ni una fantasía. Durante una hora, no debe haber contenido alguno en su con­ciencia. Esto lo rejuvenecerá y lo re­frescará, liberará nuevas fuentes de energía en su interior; y el hombre volverá a estar en el mundo, más ju­venil, más fresco, con mayor capaci­dad de aprendizaje, con más asombro en sus ojos y con más respeto en su interior. Nuevamente niño.” Osho